Xerosis.

¿Qué es la xerosis?

La xerosis es un problema de sequedad en la piel que se ve agravado en personas mayores. Esta sequedad de la piel no tiene nada que ver con la perdida de agua si no a la perdida de eficacia de las glándulas sebáceas encargadas de generar el manto hidrolipídico de esta. Por lo tanto conviene matizar que es la perdida de la eficacia de “engrase” de las glándulas sebáceas y no la perdida de agua.

¿Qué provoca la xerosis?

La xerosis puede producirse por:

  • Un incorrecto funcionamiento de las glándulas sebáceas.
  • Una mala practica higiénica al usar champús y geles excesivamente agresivos.
  • Exposición a aguas excesivamente calcáreas, esto es, con mucha cal disuelta en ellas.
  • Exposición excesiva al frío y al viento sin prendas adecuadas y sin cuidados posteriores adecuados en la piel.
  • La edad. Con la edad se va perdiendo la firmeza y elasticidad de la piel lo cual provoca que sea más difícil que las glándulas sebáceas ejerzan su trabajo de hidratación y engrase.
  • Baños excesivos. A pesar de lo que pueda parecer, el exceso de baños o duchas favorece la aparición de la xerosis al atacar al manto hidrolipídico de la piel. Aunque los pacientes sienten que estos baños o duchas les calman, sobre todo los picores, la realidad es que se esta empeorando el problema. Los baños con sal si que favorecen al paciente, pero aún así seguramente el dermatólogo limitara el baño a los estrictamente necesarios para la higiene personal.

¿Cómo reconocer una piel xerosica?

La piel afectada de xerosis se vuelve mate, sin brillo. La falta de lípidos hacen que pierda elasticidad y se vuelve áspera. Puede descamarse y presenta un aspecto rugoso.

Tratamiento.

Para prevenir o mitigar en lo posible la piel xerosica se deberá en primer lugar, acudir al dermatólogo, es él el que podrá diagnosticar la extensión y grado de afectación del problema y él que impondrá un tratamiento. Teniendo en cuenta lo anterior estos serán algunos de los consejos que nos proporcionará:

  • Evitar el uso de champús y geles agresivos que afecten al manto ácido de nuestra piel. Es por ello conveniente el uso de champús de pH neutro para nuestra piel, que es ligeramente ácida, 5,5 sobre una escala que vas de 0 a 14 siendo el 0 más ácido y el 14 el más básico.
  • Uso de cremas hidratantes. Es muy necesario el empleo de este tipo de cremas sobre todo en aquellas partes de nuestro cuerpo más expuestas a los factores climáticos, como pueden ser manos y rostro. Cremas con bases de urea, glicerina etc. Son muy usadas para estos menesteres al ser muy activas manteniendo la humedad del manto hidrolipídico.
  • Evitar raspar o rascar las zonas afectadas, aunque se sienta mucho picor, es mejor usar cremas calmantes. Si no seguimos este paso solo conseguiremos empeorar el problema.
  • Aplicar una crema de ácido salicílico. Este ácido desprenderá la capa superior de la piel y con ella las escamas que se hayan producido.
  • Aceites de baño. Se aplican sobre la piel húmeda y son preferibles a los aceites aplicados en el agua de la bañera. En estos el aprovechamiento es prácticamente nulo y se van por el desagüe.

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