Piernas cansadas.

¿Qué es el síndrome de piernas cansadas?

Este síndrome se produce cuando las venas, encargadas de conducir la sangre a todo el cuerpo, no cumplen de manera correcta con su función. De este modo, las venas van perdiendo su capacidad para conducir la sangre de vuelta al corazón y es cuando los médicos hablan de insuficiencia venosa.

La insuficiencia venosa puedes ser un problema mucho más grave si no se actúa a tiempo. En general el paciente tiende a suponer que solo son molestias y no le da la importancia que de verdad se merece.

¿Quién es más propenso a sufrir el síndrome de piernas cansadas?

  • Las mujeres. El número de casos en hombres es apenas un tercio del que sufren las mujeres.
  • Sedentarios. Las personas que tiene un trabajo sedentario y que apenas ejercitan el sistema locomotor son más propensas que el resto a sufrir esta patología.
  • Aquellas personas que pasan muchas horas de pie. Las personas que permanecen mucho tiempo de pie en el mismo sitio apenas favorecen el retorno de la sangre al corazón una vez que han conducido los nutrientes y el oxigeno a las células. Esta falta de retorno, o su dificultad es favorecida por el hecho de permanecer en el mismo lugar o desplazarse unos pocos metros.
  • Embarazo. Las mujeres son más propensas a sufrir de piernas cansadas sobre todo durante el embarazo y es más frecuente en el tercer trimestre. El útero al crecer oprime las venas de retorno favoreciendo el problema.
  • Ropa ajustada. Aquellas personas que abusan de las prendas ajustadas también favorecen la aparición del problema.
  • Mala alimentación. Es claro que si las venas y arterias se ven obstruidas será más fácil que el problema se produzca, por tanto aquellas dietas altas en grasas y azucares serán favorecedoras del problema. La solución será una dieta sana y equilibrada.

¿Qué puedo hacer para evitar el problema?

  • Camina. Practica un deporte de baja intensidad pero continúo.
  • Si estas en el trabajo y tienes que estar muchas horas de pie es conveniente que dediques unos minutos cada vez que puedas a caminar, o a hacer elevaciones de las piernas mientras estás sentado. Cualquier ejercicio que provoque la contracción de los músculos de las piernas te ayudara. Al comprimirse el músculo favorece que la sangre sea empujada hacia el corazón.
  • Dieta sana. Somos lo que comemos. En esta Web lo hemos repetido en muchas ocasiones. Una dieta sana disminuye el problema venoso, no solo de piernas cansadas, si no también varices, hemorroides. Por lo tanto si tu dieta es rica en grasas y azucares deberás corregirla, así verás que el problema se alivia.
  • Las medias de compresión no suelen ser un buen remedio, a pesar de lo que nos dicen al venderlas.
  • Aléjate de estufas y radiadores. El calor favorece el problema y el frío lo disminuye.
  • Dúchate con agua fría, por lo menos aplica agua fría en las piernas de forma ascendente. Empieza por planta y tobillos y ve ascendiendo hasta llegar a la cintura. Realiza este proceso varias veces y ve rotando por toda la pierna.
  • Geles y cremas. Los geles y cremas específicos para el problema de piernas cansadas han dado y dan muy buen resultado ya que favorecen la fortaleza capilar y las tonifican y evitan que pierdan sus propiedades elásticas. El uso de estos geles o cremas debe ser tal y como indica el fabricante, se deben aplicar con un ligero masaje empezando por la planta/tobillos y ascendiendo hacia el tronco. El masaje debe presionar un poco sobre la piel para favorecer de forma mecánica la subida de la sangre.
  • Alóe Vera. La aloé vera ha demostrado ser muy útil en estos casos y son cremas cada vez más fáciles de encontrar.
  • La gravedad. Colocando las piernas en alto favorecemos que la propia gravedad ayude al retorno de sangre hacia el corazón. Si lo combinamos con “caminar por la pared” lo favorecemos aún más. ¿De que modo? En primer lugar la gravedad nos ayuda, en segundo al caminar por la pared contraemos los músculos que favorecen el retorno de sangre al corazón.

Ejercicios sencillos.

  • Camina de puntillas.
  • Alterna caminar de puntillas con andar sobre los talones.
  • Mueve los dedos de los pies.
  • Camina por la pared (tumbada en la cama o en el sofá levanta las piernas y súbelas y bájalas por la pared como si caminaras por ella).
  • Balancea el peso de tu cuerpo de forma lateral apoyándolo sobre una pierna y luego sobre la otra.
  • Sentada en una silla junta las piernas y súbelas y bájalas.
  • Sentada en una silla y con las piernas levantadas y juntas mueve el empeine hacia fuera y hacia adentro.

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