Las cejas
El poder de expresión que tienen en nuestro rostro es muy importante, y expresan gran parte de nuestro estado interior sin necesidad de palabras. Por eso es tan importante cuidarlas y tenerlas perfectas, sabiendo cuándo tenemos que delinearlas, elevarlas, acortarlas o simplemente, reducirlas.
Las tendencia actual nos habla de un espesor normal de un color nivelado con el de nuestro cabello. Nada más horrible que un cabello muy claro con unas cejas anchas y muy oscuras.
Corrigiéndolas
Cuando las cejas están muy cerca de los ojos, éstos se oscurecen, haciendo sombría la mirada. Lo mejor, en estos casos, será despejarlas para abrir un espacio que permita dar luminosidad a los ojos.
Si son demasiado rectas, la mirada se endurece, como así también la expresión de todo el rostro. En este caso, aconsejaríamos aquí depilarse creando un arco cuyo vértice superior (que no necesita ser muy marcado) corte perpendicularmente el centro de cada ojo.
Lo opuesto de lo anterior es cuando las cejas tienen un arco demasiado puntiagudo, que da ese gesto de Cruella De Vil (la malísima de “101 dálmatas”), es decir, de enojo permanente. Bajándolo un poco al depilarlo, el arco se hará más suave y la expresión será más dulce.
Así también, hay cejas muy caídas hacia los costados, pareciendo tristes. Conviene, entonces, acortarlas desde los extremos y subirlas un poco, siempre con la depilación.
Pero cuando las cejas son muy poco pobladas o lo están en forma muy desparejas, la dermopigmentación pelo por pelo es la mejor y más natural técnica a la que se puede recurrir.
Información de este artículo
- Estas leyendo “Las cejas”, un trabajo de
- Asuán
- Publicado el:
- 11.8.05
- Clasificado en:
- Estética
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