La piel.

¿Qué es la piel?

La piel es un órgano vivo formado por tejidos que se renuevan de una forma constante durante toda la vida. Este órgano en constante adaptación cubre casi por completo nuestro cuerpo lo que la convierte en un órgano enorme de aproximadamente 2m2 y más de 4,5 kilos de peso en una persona adulta de complexión normal. La piel es un conjunto que engloba folículos pilosos, receptores nerviosos, vasos sanguíneos y glándulas sebáceas y sudoríparas.

¿Para qué sirve la piel?

Lo primero que debemos decir es que la piel es la primera barrera de protección de nuestro cuerpo contra agentes externos sean químicos o ambientales. Por lo tanto la piel nos protege de la entrada a nuestro cuerpo de cualquier agente externo.
La segunda misión de la piel es mantener nuestro cuerpo en una temperatura adecuada. Para hacer esto responde a dos estímulos básicos: El frío y el calor. Para responder ante el frio y la pérdida de calor interno lo primero que hace nuestra piel es contraer los vasos sanguíneos reduciendo el flujo de sangre y la pérdida de calor que se produciría en un intercambio sangre/exterior y la transmisión de esa bajada de temperatura a localizaciones más internas de nuestro cuerpo usando el vehículo del torrente sanguíneo. En una segunda fase la piel hace erguirse nuestro vello corporal para así retener entre el vello una capa de aire más caliente que sirva de colchón térmico al cuerpo.
En el caso de un exceso de calor se expanden los vasos sanguíneos superficiales de la piel para favorecer un intercambio de calor con el exterior. El método es el mismo de un radiador que hace circular un líquido, en nuestro caso la sangre, y hace que recorra el radiador, en nuestro caso la piel, que cede el calor al aire que le rodea calentando la estancia, en nuestro caso calienta el aire más próximo a nuestra piel y de paso pierde temperatura. En una segunda fase se abren las glándulas sudoríparas emitiendo sudor cuya principal función es refrigerar nuestra piel. De paso al emitir sudor usamos ese medio “para sacar la basura” esto es, aprovechamos el sudor que se saca del cuerpo para de paso retirar del organismo pequeñas cantidades de residuos diluidas en las gotas de sudor.
La tercer misión de la piel es responder a estímulos del exterior de este modo el cuerpo tiene un sensor más conectado al exterior, sensor que puede recibir estímulos que los otros sentidos no pueden, como por ejemplo dolor. Podemos ver que hemos metido la mano en una llama, oler como algo se está quemando (nuestra mano) sin embargo no notaríamos el dolor si no fuera por los receptores nerviosos que pueblan nuestra piel y que son los encargados de emitir estos estímulos. Estos receptores aparte de notar el dolor son excelentes termómetros que permiten al cuerpo conocer el estado de temperatura de nuestro cuerpo.

¿Cómo funciona nuestra piel?

La piel se genera en forma de células en la parte más baja de la epidermis (la capa más superficial de la piel). Estas células ascienden por la epidermis hasta aproximarse al exterior. Una vez allí mueren y pasan a tener una estructura plana y comienzan a formar parte del extracto córneo que es la parte de nuestra piel que tenemos a la vista.
El cuerpo necesita regenerar constantemente el extracto córneo ya que perdemos millones de células diariamente, bien sea en nuestra higiene diaria o simplemente mientras descansamos en la cama. Existen estudios que afirman que un porcentaje muy amplio del contenido del polvo está formado por estas células que vamos mudando diariamente. El ciclo de formación de una células-ascensión a las capas superiores-muerte de la célula y formación del extracto córneo-perdida de la célula dura unos 40 días.

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