Autobronceadores.

¿Qué es un autobronceador?
Un autobronceador es un preparado cuya misión es colorear nuestra piel de forma que simule una piel bronceada por el sol. Una piel bronceada adquiere este tono al activar la producción de melanina, que es la encargada de dotar de color a nuestra piel, mediante la reacción de nuestra piel a los rayos solares. La melanina está presente en el citoplasma de algunas células y de ellas depende la coloración de la piel y el cabello.
¿Cómo funciona un autobronceador?
Normalmente la activación de la producción de la melanina se produce bajo la influencia de los rayos solares por lo que si buscamos broncearnos sin necesidad de una exposición solar hemos de conseguir simular el proceso. La simulación no se hace al conseguir generar melanina sin necesidad de usar el sol, o los sucedáneos en forma de sesiones de rayos UVA en nuestro centro de belleza o en el gimnasio, si no mediante un producto que coloree nuestra piel con un tono similar al que conseguiríamos exponiéndonos al sol.
La mayoría de los autobronceadores, casi la práctica totalidad de ellos, que podemos encontrar en el mercado usan la dihidroxiacetona.
La dihidroxiacetona es un hidrato de carbono de origen vegetal, normalmente proviene de la caña de azúcar. La dihidroxiacetona es una vieja conocida y su efecto “colorante” se conoce desde la segunda década del siglo XX sin embargo no fue hasta la década de los 60 cuando se comercializó como autobronceador rápido sin embargo su color poco natural y la coloración naranja que dejaba en las palmas de las manos hizo que fuera poco usado y nada recomendado, por lo menos en aquellos casos en los que se quería tener un color más natural. Con posterioridad se ha trabajado sobre otros aspectos relacionados con el autobronceador y sobre todo contra el exceso de radicales libres que se producen en la piel después de una sesión de autobronceador.
¿Por qué se ha de repetir el proceso?
Cada día nuestra piel se regenera y las células muertas van dejando paso a nuevas células en un proceso continuo que hace que al cabo de 40-45 días nuestra piel se haya regenerado de forma completa, una piel nueva. Al ir perdiendo de forma diaria millones de células es necesario una nueva aplicación si se desea mantener el efecto, si no lo hacemos el tono se irá deslavando hasta desaparecer.
Los autobronceadores no protegen la piel.
Conviene no equivocarnos con este detalle. Una piel bronceada de forma natural, esto es mediante el sol genera melanina que absorbe parte de los rayos UV del sol. Una piel tratada con dihidroxiacetona no lo hará. Esta pigmentación no absorbe los rayos UV por lo que normalmente el producto se acompañará de filtros solares, crema hidratante y otros productos para proteger la piel, sin embargo, al igual que el protector solar que usamos en la playa estos protectores son limitados, tanto en el tiempo en el que permanecen en la piel, como en el nivel o factor de protección que alcanzan. Conviene no olvidarnos de este punto si no queremos sufrir las consecuencias de una exposición al sol sin protección. Consecuencias pueden ser muy perjudiciales para la salud.
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Información sobre este artículo
- ”Autobronceadores.”, un trabajo de
- Asuán
- Publicado el:
- 2.5.09
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